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Metas sin estrategia no son metas



Me encanta escribir metas de año nuevo. No propósitos, no, esos me suenan a algo medio vago que se quedará en el cajón, bien hasta el fondo, debajo de los recibos de las compras del supermercado del año pasado.


Metas. Me encanta escribir mis metas. Este año, por ejemplo, me propuse leer dos libros al mes. Me sonaba muy retador hasta que supe que mi abuelita leyó sesenta y cuatro libros en 2018, pero para mí, dos libros al mes son más que una meta retadora.


La cuestión de las metas es el "cómo". Y aquí es cuando entro en eternas discusiones con personas que me preguntan qué pienso acerca de su propósito de año nuevo de hacer ejercicio, por decir algo.


Bien, te diré qué pienso. Creo seriamente que si esa meta no se traduce en una estrategia, es casi imposible que la alcances. Es decir, para poder cumplir una meta como “hacer ejercicio”, necesitas saber qué tipo de ejercicio, porque verás, si tus rodillas no están en buen estado lo mejor es que no te propongas jugar squash todos los días, lo botarás a los dos intentos. Empecemos por ahí. Después, claro está, yo me pondría a analizar dónde voy a hacer ejercicio, ya que hay múltiples opciones, quizá sea en un gimnasio, o en el parque de la esquina, o en la sala de mi casa.


Porque mira, a lo que quiero llegar es que cada idea que se te ocurre puede tener un efecto directo en tu bolsillo, porque si tú elijes un deporte como el tenis o la natación, tendrás que prever gastos para equiparte, si decides ir al gimnasio, tendrías que incluir en tu presupuesto dinero suficiente para pagar cada mes, en cambio, el parque puede resultar bastante más económico si no es que gratuito.


Entonces, una meta realizable de hacer ejercicio, tendría que verse más o menos así: “Hacer ejercicio, todos los lunes y los miércoles, de 7:00 a 7:45 de la mañana, corriendo en el parque, por lo que para iniciar necesito un par de tenis nuevos que cuestan $800 pesos y pagar el estacionamiento del parque que cuesta $10 pesos la hora y por tanto gastaré $80 pesos al mes en estacionarme ahí.”




Para mi meta es algo así: “Leer dos libros al mes, por lo que asignaré un presupuesto de $500 pesos mensuales a comprar esos dos libros, y los traeré en mi bolsa o llevaré mi kindle a todos lados.” O bien, si no tuviera esos $500 pesos, puedo idear pedir prestado o leer los que tengo en caso y no he leído. En mi caso, como tengo horarios muy apretados, incluso asigné un día a la semana específico para leer de lleno mi libro, así, al menos sé que leería dos horas completas si es que no tengo oportunidad en otro momento.


Dejemos a un lado la parte de tener la voluntad de levantarte cada mañana, o para mí, de decidir tomar mi libro en lugar de leer cualquier otra cosa. Pero realmente, una vez que tienes la estrategia, es mucho más sencillo que la voluntad ceda, digamos que le quitas pretextos.


Te mando un abrazo

Adriana

“Que tus finanzas sean un puente hacia tu propósito en el mundo.”

adriana@bienestarfinanciero.com.mx


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